Continuamos en la serie…

 Nunca conoceremos la victoria de Cristo en su plenitud, si no hasta que dejemos de reaccionar como simples seres humanos a nuestras circunstancias.  Cuando realmente tenemos autoridad sobre algo, podemos mirarlo sin preocupación, temor o intimidación. Su paz es la prueba de su victoria. La autoridad de Jesus sobre la horrible tormenta (ver Mateo 8:23–27) fue el ejercicio y la extensión de Su paz sobre los elementos.  El no luchó contra la tormenta, ni le tuvo temor. En completa paz, El enfrento su furia y la sujeto con Su autoridad.  En la corte de Pilato,  en un mundo agitado hasta un delirio emocional por los poderes del infierno, una santa tranquilidad rodeo al Señor, una paz que nacía de Su resolución por hacer la voluntad de Dios, sin importar el costo.  Su Espíritu emanaba una calma que perfectamente representaba la paz del trono de Dios. En cuestión de instantes, ya no era a Jesus a quien se juzgaba, sino los que estaban sometidos a juicio eran Satanás, Pilato y toda la nación de Israel. 

Que tremendo! Oh, gloria a Dios! 

Hasta mañana! 

Bendecido Martes! 

Pr. Raffi Inoa. 

Desde Bonao Ciudad de Dios!

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