Continuamos… 
El arsenal de Satanás está compuesto por miedo, pena, duda, autocompasión, etc. Cada una de esas armas nos roba la paz y nos deja interiormente turbados.  ¿Queremos discernir donde viene el enemigo contra nosotros? En la esfera de nuestras relaciones, dondequiera que no tengamos paz, tenemos guerra. Por el contrario, dondequiera que haya victoria, tenemos paz. Cuando Satanás nos arroja sus dardos de fuego, cuanto más paz tengamos durante la adversidad, más verdaderamente caminaremos en la victoria de Cristo.

Pablo nos dice que debemos estar: “…en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para nosotros de salvación…” (Fil. 1:28). Su paz, su inconmovible firmeza sobre la Palabra de Dios, es una señal de estar correctamente colocado en perfecta sumisión a la voluntad de Dios. El hecho mismo de no estar “en nada intimidados” por nuestro adversario, es una señal de tener autoridad sobre él.

Amen! Ayúdanos Señor!

Bendecido Miércoles! 

Pr . Raffi Inoa 

Desde Bonao Ciudad de Dios!

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