Seguimos en la secuencia **

Luego de la ultima señal, allí vino “un silbo apacible” (1 Reyes 19:12). La versión King James dice, “un silbo apacible y delicado”. En silencio santo la Presencia de Dios estaba regresando; en el medio del silencio, el susurro de la voz de Dios. Elias “…cubrió su rostro con su manto” (v. 13). Quizá fue cerca de este mismo lugar que Moisés, quinientos años atrás, se escondió al pasar el Señor. Ahora era el turno de Elias.

Nosotros también debemos aprender a escuchar la voz de Aquel que raramente habla de manera audible y observar las acciones de Aquel quien es invisible. Elias obtendría el coraje de resistir la ira de Jezabel de la misma manera que Moisés enfrento la ira de Faraón: “se sostuvo como viendo al Invisible” (Heb. 11:27). Debemos aprender a detectar, sin grandes señales, el silbido apacible de Dios.

Amen!

Bendecido martes!
Pr. Raffi Inoa
Desde Bonao Ciudad de Dios

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