Seguimos en secuencia de la cápsula de ayer!

El Señor no peleará por nuestra atención; El debe ser buscado. El no nos va a asustar, debemos percibirlo. No se necesitó de ninguna habilidad especial para “discernir” el terremoto, el fuego o la gran tormenta. Pero para sentir la quietud santa de Dios, nuestras otras actividades deben cesar.
En nuestro mundo de grandes presiones y continuas distracciones, la atención de nuestro corazón debe elevarse al mundo invisible del espíritu de Dios. Debemos aprender a ver a Aquel quien es Invisible y escuchar a Aquel que es raramente audible.
Amen!

Bendecido Miércoles!

Pr. Raffi Inoa.
Desde Bonao Ciudad de Dios!

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